No hay esperanza...
Esta es una de esas historias que nunca quisiste escribir. Pero se supone que escribiéndola ayudas a tu ser a sanar y sanar es precisamente lo que ahora me concentra.
En diciembre 23, al regresar de un viaje, una persona fue secuestrada. Durante algunos meses no se recibieron pruebas de supervivencia, pero se creía que estaba bien. Luego, en febrero tal vez, se recibió la primera prueba. Parecía que todo estaba bien (si algo puede estar bien cuando alguien sufre), sería liberado en breve, todo había sido un error. Sin embargo, pasaron algunos meses y la esperada liberación no se daba. Luego llegaron mas pruebas, pero había algo raro. Me dio la impresión de que el secuestrador estaba comenzando a perder el interés en liberarlo, mientras aquí alguien esperaba con ansiedad. Pasaron otro par de meses, llegó una prueba que mostraba nuevamente, y con mayor fuerza, que su liberación estaba cerca, que era definitiva, que la separación iba a quedar terminada muy pronto.
Pero no fue así, la segunda semana de julio llegó un mensaje que decía que el ya no iba a ser liberado, que había muerto en cautiverio. Una sola persona esperaba por el, y no llegó a creer que esto fuera verdad. Luego, el 1 de agosto la cosa se puso peor. Ya no aguantaba más la incertidumbre y en su desesperación comenzó a buscar culpables, a despachar dardos y responsabilidades a quien quiera que estuviera cerca. Pero nadie era culpable de lo que sucedía, era el mismo quien había decidido su secuestro, pero no había contado con el fatal desenlace.
Su cuerpo se descubrió hace unos días, ya no hay esperanza. Y esta bien que sea así, es mejor un final horrible que un horror sin fin.
A la persona que lo esperaba, mis mas sinceras condolencias.
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Gracias por comentar este blog, a plata blanca me parece una putería que paricipen.